La adaptabilidad es fundamental para navegar en el mar de incertidumbre que nos rodea. En tiempos de cambios acelerados, los líderes deberían otorgar a esta metacompetencia la importancia que se merece y asegurarse de que sus organizaciones desarrollan las doce habilidades clave para maximizarla.
Doce requisitos de la adaptabilidad empresarial


EP
Eudald Parera
Business Review (Núm. 354) · Estrategia · Abril 2025
Vivimos una etapa de cambios radicales que están conformando una nueva revolución industrial. Se trata de un mundo VUCA o BANI acelerado por la introducción de la inteligencia artificial, la robotización, la tecnificación de todo, el Internet de las cosas, la nanotecnología, la domótica, la supercomputación cuántica o nuevos materiales como el grafeno, y condicionado por los nuevos conflictos y la polarización social y política, que se ve alimentada por un alto nivel de desinformación.
¿Estamos preparados? ¿Los liderazgos incorporan las competencias necesarias para el futuro? ¿La sociedad puede digerir y sacar partido de esta revolución? Las prospectivas aportan un poco de luz sobre lo que requerimos, y múltiples voces aconsejan desarrollar competencias como la adaptabilidad, la colaboración y la resolución de problemas para hacer frente a la nueva realidad.
Hemos vivido muchos procesos de cambio, en los que las dificultades para lograr los objetivos marcados generan ansiedad improductiva. La clave, muy clara en la teoría pero bastante olvidada en la práctica, reside en la predisposición y asimilación del cambio por las personas.
El futuro requiere una “adaptabilidad ágil”, que nace de una evolución cognitiva en la que se crea una mentalidad abierta capaz de navegar con tolerancia por la incertidumbre. Se trata de la capacidad para fluir, ajustarse, crecer, responder a los desafíos, anticipar y propiciar cambios que puedan encontrarse en nuestra experiencia vital (personal o profesional), tanto en sus dimensiones cognitivas y conductuales como emocionales. Se trata de una metacompetencia constituida por diferentes conductas o microhabilidades.
Hay evidencias en numerosos estudios y publicaciones que invitan a avanzar por este camino de las habilidades. Expertos como Martin Reeves y Mike Deimler recomiendan hibridar las competencias tecnológicas con las habilidades blandas citadas, pues el resultado es innovación y progreso humano1.
No hay tiempo que perder. Es hora de aprender y actuar, incorporando en nuestro estilo de liderazgo y en nuestros equipos una serie de conceptos básicos: adaptabilidad/inteligencia adaptativa, resolución de problemas/pensamiento crítico y colaboración/mentalidad colaborativa. Este artículo se centra en el primero.
Disponemos de numerosos ejemplos tanto de éxito como de fracaso en el cambio empresarial. La búsqueda de la inmediatez y la falta de cues...
Eudald Parera
Profesor colaborador en CESIF, AEFI, Universidad de Andorra, Universidad Europea y HS Estudios Farmacoeconómicos ·